Semana 1 – Paso 1

PASO UNO

  Admitimos que eramos impotentes ante la comida,
que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

              El Principio del Primer Paso – HONESTIDAD

Semana UNO
PASO 1, Parte 1 de 2

1ª PARTE

  NO PODEMOS PARAR DE COMER UNA VEZ QUE COMENZAMOS.

La primera parte del Paso Uno es admitir que somos impotentes ante la comida. La segunda parte (discutida la próxima semana) será admitir que no podemos manejar nuestra alimentación.

Hay dos subsecciones al admitir que somos impotentes ante la comida:

– Subsección (A) es admitir que nuestros cuerpos son anormales en cuanto a que tenemos antojos/ansias y deseo imperioso incontrolable cuando comemos ciertos alimentos y/o realizamos ciertas conductas alimenticias.

– Subsección (B) es ser honesto respecto a la naturaleza de esta anormalidad al admitir qué comidas y/o conductas de alimentación nos causan los antojos incontrolables/ el deseo imperioso.

La primera parte del Paso Uno, entonces, es darse cuenta de que no podemos detenernos una vez que hemos comenzado a comer compulsivamente por causa del deseo imperioso que tenemos, y comprender qué causa esos antojos incontrolables.

PASO UNO, 1ª PARTE – SUBSECCIÓN (A)
NUESTROS CUERPOS SON ANORMALES Y DESARROLLAN EL DESEO IMPERIOSO, LOS ANTOJOS/ ANSIAS INCONTROLABLES.

La Subsección (A) envuelve la aceptación inequívoca de un hecho claro: nuestro cuerpo es diferente al de una persona normal. Nuestro cuerpo reacciona diferente a ciertos alimentos y/o conductas. Desarrollamos el deseo imperioso, los antojos/ansias de comer y no podemos parar una vez empezamos. Esto explica nuestra historia de comer incontrolablemente una vez que hemos empezado. La gente normal se siente llena y siente disgusto o incomodidad cuando comen en exceso, incluso si son comidas que les gustan muchísimo. Nosotros, no. Una vez que hemos comenzado a comer ciertos alimentos o seguimos ciertas conductas, sentimos una tranquilidad y un bienestar que causan que comamos más. Y nuestra experiencia es que no podemos parar una vez que hemos comenzado.

No hay que ser un asiduo a los atracones para aceptar esta realidad. Si estás en este grupo, claramente piensas que tienes alguna clase de problema con la comida. Si te has sentido sobrepasado por la comida; si alguna vez has comido, intentado parar, pero no has sido capaz de ello; si te has dado cuenta de que te lo has comido TODO compulsivamente – entonces probablemente deberías pensar en aceptar esta realidad.

Esto es lo que el Libro Grande denomina “alergia” física- una reacción anormal a una sustancia física. Es parte de nuestra esencia y algo que no podemos controlar. La única solución es la abstinencia de las cosas que nos causan antojos/ansias.

El Libro Grande dice claramente que la única solución para la alergia física es la abstinencia completa del alcohol. En el caso de la comida se trata de abstinencia COMPLETA de nuestros alimentos alcohol o nuestros alimentos detonadores.
Las conductas alimentarias son también parte de esta alergia. Conductas que provocan reacciones anormales. Están tan incorporadas a nosotros que no podemos dejarlas. Como si fueran físicas y no mentales. Se han convertido en parte de nosotros.

Los alcohólicos saben a qué son alérgicos: el alcohol. La experiencia de Comedores Compulsivos Anónimos, como se expresa en la conciencia de grupo a nivel mundial, es que cada comedor compulsivo debe descubrir cuales son sus propias alergias. (Para más información consulta el panfleto de OA titulado “La Dignidad de Elegir”)

PASO UNO, 1ª PARTE – SUBSECCIÓN (B)
LAS COMIDAS Y CONDUCTAS ALIMENTARIAS QUE NOS CAUSAN ANTOJOS/ DESEO IMPERIOSO:

La segunda Subsección de la primera parte del Paso Uno incluye analizar las propias anormalidades del cuerpo. Cada uno debe buscar adentro de sí con honestidad para descubrir exactamente qué comidas, y/o qué conductas alimentarias, causan esos incontrolables antojos o deseo imperioso.

Esto requiere un análisis de nuestra alimentación. Un examen honesto.

DESCUBRE TUS ALIMENTOS DE ATRACONES:

¿Cuáles son tus alimentos favoritos?
¿Qué alimentos no puedes imaginar dejar de consumir?
¿Qué alimentos comes hasta que se acaban del todo?
¿Cuáles alimentos comes mientras estás pensando “debo dejar de comer esto!” pero no lo dejas?
Si tienes sobrepeso, ¿qué alimentos no nutritivos hipercalóricos comes en exceso?

Recuerda que el azúcar refinado tiene muy poco valor nutricional, y la grasa en grandes cantidades es nutricionalmente dañina.

Sabes perfectamente bien de cuáles comidas te llenas, ¿no es cierto? ¡Admítelas!


DESCUBRIENDO LOS INGREDIENTES DE LA COMIDA DE ATRACONES:

¡No pares! Hay más por hacer…
Revisa tus listas de comidas, ¿hay ingredientes comunes en TODAS esas comidas? mira cuidadosamente la lista de ingredientes. Puedes sorprenderte por lo que hay en algunos alimentos.

No hagas hipótesis sobre cuál es tu problema particular hasta que veas la lista completa. Puedes encontrar un ingrediente en común que NO es el que consideras tu problema. (Por ejemplo, puedes pensar que el azúcar y la harina son tu problema, pero cuando ves tus comidas de atracones, puede que no sólo incluyan masas y helado de crema, sino también papas fritas. El único ingrediente en común de TODA esa lista es la grasa).
Cuando mires la lista de comidas ¿son los alimentos mismos o lo que les pones para darles sabor lo que marca la diferencia? Por ejemplo, ¿es el pan un problema, o lo que le pones al pan? ¿Es un problema la pasta, o la salsa que le pones?

Con respecto a tus comidas favoritas, imagina quitar un ingrediente a la vez – ¿cuál es el ingrediente que repentinamente hace que la comida pierda interés para ti? O imagina sustituir un ingrediente por otro, como harina integral por harina blanca, o edulcorante artificial en vez de azúcar – ¿cuál es el sustituto que repentinamente hace que pierdas el interés en esa comida?

Una vez que encuentras un ingrediente en particular, imagina comer ese ingrediente sólo, sin agregar o mezclar nada. Imagina comer un saco de azúcar, un saco de harina, una barra de mantequilla ¿no podrías comer nada de esto?, ¿podrías comer parte de esto?, ¿o tal vez podrías comerte todo? Claramente el ingrediente que podrías comerte en su totalidad es un ingrediente de atracones.


NOTA:

Algunos llaman a esto comidas alcohólicas, pero el autor les llama “comidas de atracón”. De lo que podrías comer algo puede ser un ingrediente de atracones. Aquello de lo que no podrías comer nada puede no ser un ingrediente de la categoría de atracones.
Sé honesto/a contigo mismo/a.

¿Comes generalmente alimentos que llevan salsas, agregados, condimentos que contienen azúcar, o harina, o grasa, o una combinación de ellos?
¿El sabor es un tema para ti?

(Ahora hacemos una transición a las conductas alimentarias.)

Examinando tus listas de alimentos, ¿hay horas o situaciones particulares (stress, por ejemplo), en las que un alimento predomina sobre los otros?


DESCUBRIENDO TUS CONDUCTAS ALIMENTARIAS DE ATRACÓN:

  (Problemas con hábitos y volumen):

¿Hay conductas de masticación particulares que notes?
¿Necesitas masticar algo todo el tiempo?
¿Has recibido mucho tratamiento dental porque aprietas las mandíbulas o masticas mucho?
¿Hay texturas que parecen comunes en tus comidas de atracón?
¿Hay horas particulares en las que parece que comerías CUALQUIER cosa, no solo tus comidas de atracones?
¿Hay situaciones particulares en las que parece que comerías CUALQUIER cosa, no solo tus comidas de atracones? (stress, por ejemplo)
¿Puedes dejar algo en el plato o tienes que comértelo todo?
¿Hay alguna forma de saber, aunque no le pongas atención, cuando tu cuerpo realmente no necesita más comida?
¿Hay alguna conducta que siempre te lleva a comer en exceso que no puedes imaginarte dejándola?
¿Realmente necesitas sentirte lleno/a todo el tiempo?


FINALMENTE:

Después de que respondas a estas preguntas, estarás preparado para hacer una lista de comidas, ingredientes, y conductas que sabes, en el fondo de tu corazón, que te causan antojos/ deseo imperioso.

Ese será el principio de un Plan de Comidas. Vas a tener que encontrar una manera clara de abstenerte de comer esos alimentos, ingredientes, o esas conductas. Lo discutiremos más en detalle en las próximas dos semanas. Claramente, para encontrar una manera de abstenerse de todas esas cosas requiere mucho pensar. También se necesita la esperanza (ubicada en el Paso Dos) de que en un tiempo razonable desde que empezamos la abstinencia, no regresaremos a esos alimentos/conductas. Estaremos libres de la esclavitud de la comida.

Si quieres, puedes estar abstinente desde ahora, pero voy a sugerir que si estás empezando los Pasos por primera vez, esperes hasta que discutamos el Paso Dos antes de adoptar un Plan de Comidas. El Paso Uno es sobre impotencia y desesperación. El Paso Dos es sobre Poder y Esperanza.

¿Que es el Fenómeno del Deseo Imperioso?

Un fenómeno es un acontecimiento inexplicable. Es algo que sucede para lo cual no tenemos una explicación clara. Podemos describirlo, pero no sabemos el porqué sucede. El fenómeno del deseo imperioso es un antojo que no se puede explicar, simplemente sucede. Puede haber razones biológicas para el antojo y sabemos que hay mucha investigación sobre por qué algunas personas tienen atracones, pero el concepto del fenómeno del antojo o deseo imperioso pone énfasis en no explicarlo, sino en hacerlo obvio y poderoso. Lo que el fenómeno del deseo imperioso describe es un impulso abrumador por comer más y más.

Yo puedo hablar de mí mismo en ese sentido y la mejor manera es simplemente contar estas partes de mi historia que ilustran el fenómeno del deseo imperioso. De esa manera se pueden descubrir similitudes y claro que habrá diferencias. Los alimentos y comportamientos alimenticios que causan mi deseo imperioso pueden no ser los que causan el tuyo. Pero si eres miembro de Comedores Compulsivos Anónimos apuesto a que has tenido los mismo síntomas. 

Primer Ejemplo:

Esto ocurre en prácticamente todas mis historias. Mi mano está en la comida. Tal vez mi mano está sosteniendo un tenedor o una cuchara con comida, o tal vez está sosteniendo comida sin cubierto. La comida podría ser palomitas de maíz con mantequilla o papas fritas o helado o papas fritas. Mi mano se dirige a la boca y me pone la comida. Y mi mano vuelve a tomar comida y vuelve a ponerla en mi boca. Esto sucede una y otra y otra vez. 

Mientras tanto mi mente se dice a sí misma: “Tengo que parar, ¡tengo que parar! Si como más estallaré. Si engordo tendré que comprar ropa nueva. Ya estoy muy gordo, sólo tengo que parar… ¿porqué no puedo parar? Estoy en riesgo de diabetes, ataque cardíaco y presión arterial alta… tengo que parar!.” Pero mi mano sigue trayendo más comida a mi boca. ¿Te suena? ¿quieres desesperadamente parar pero no puedes? ¿tenías todas las razones del mundo para parar pero no podías? La mano se mantuvo en movimiento hasta que no queda nada. 

Segundo Ejemplo:

Soy judío pero soy agnóstico y una de nuestras grandes fiestas de celebración es Hanukkah, el festival de las luces, que se celebra al rededor de Navidad. Se podría llamar fácilmente el festival de la grasa porque la comida que tradicionalmente comemos en Hanukkah es muy grasienta. Mi madre había cocinado un ganso. También panqueques fritos sobre los cuales pusimos salsa de ganso. Bueno, no era salsa de ganso, sólo era la grasa del ganso que había goteado en la sartén. No recuerdo el postre que comimos pero estoy seguro que fue extremadamente pesado y alto en calorías. 

 Yo estaba totalmente lleno y hasta atorado después de la cena. Los asistentes a la cena se fueron para la sala que estaba a la vuelta de la cocina. Yo me fui a la cocina a tomar una bebida dietética (siempre me ha encantado eso) y vi los huesos del ganso en la tabla de cortar con la piel colgando. Era un ganso tan gordo que la piel se deslizaba. A pesar de que estaba completamente lleno y atorado de tanto que había comido recuerdo que pensé: “bueno, no puedo comer mucho pero me encanta el sabor de la piel de ganso y no lo tenemos tan a menudo así que voy a tomar un bocado.” Recogí toda la piel y le di un pequeño mordisco. Todavía estaba muy caliente desde el horno pero la piel es muy dura y no podía cortar simplemente un pedazo. Así que puse un poco más en mi boca para encontrar un punto débil. Me quedé ahí y recuerdo de repente haberme dado cuenta de que tenía toda la piel de ganso en mi boca, estaba masticando frenéticamente porque estaba quemándome el interior de la boca. La grasa salía de entre mis labios. Mis mejillas estaban llenas, abultadas. Seguí masticando hasta que toda la grasa se había ido de la piel y luego me tragué la piel de ganso entera. 

 Tercer Ejemplo:

Este implica un restaurante de comida muy grasosa en Minneapolis en marzo de 1962 o 1963. Eran como las 6 de la mañana. Acababa de llegar de un viaje en tren nocturno y tenía una espera de dos horas por un autobús para ir a mi Universidad al sur de Minneapolis. Empecé a vagar por la avenida Hennepin que era bastante sucia en esos días. Pasé a un restaurante de esos muy grasosos y sucios que anunciaban un desayuno de 39centávos con salchichas y tocino y así entré. El restaurante estaba lleno de gente que claramente había estado despierta toda la noche. Muchos de ellos estaban escupiendo y tosiendo. Me senté en una banca en la barra del restaurante y ordené mi comida grasienta. Estaba ahí sentado comiéndomela y de repente el hombre a mi derecha vomitó en su plato y luego se desmayó. Su cabeza se calló y se quedó en el plato. 

 Esta es la pegunta que podría distinguir a un comedor compulsivo de un comedor normal: 

qué haría un comedor normal y qué hice yo. Yo le di la espalda al hombre y seguí comiendo. 

 En resumen, es perfectamente obvio que reacciono de una manera muy diferente a un comedor normal. No puedo parar una vez que he empezado. Las personas normales se detienen cuando están llenos y dejan de comer cuando algo sucede que es asqueroso. Incluso cuando las personas normales comen en exceso, al día siguiente no comen mucho. En un momento u otro les llega malestar, incomodidad de comer en exceso y su cuerpo básicamente les dice que se detengan. 

 Yo tengo esa sensación con el alcohol: No puedo beber más de un trago. Me tomo una copa de vino o un vaso de cerveza y luego me llega la sensación de que he bebido suficiente. Ese sentimiento no me gusta y entonces me detengo. Los alcohólicos no se sienten así cuando beben, al igual que yo no me siento así cuando como en exceso. 

 El Libro Grande comienza a definir lo que es un alcohólico en el capítulo 2 titulado “Hay una solución”. En las páginas 20 a 24. Ahí, en el Libro Grande se discute al bebedor moderado, al bebedor que bebe en exceso pero que si tiene una buena razón puede parar de beber; y luego contrasta estos bebedores con el alcohólico real. El verdadero alcohólico es diferente. El bebedor alcohólico puede ser un bebedor moderado o puede beber en exceso pero en alguna etapa de su carrera de bebedor comienza a perder todo el control de su consumo de licor una vez comienza a beber (Esto está en la página 21).

 Esta es la alergia del cuerpo. La falta de control una vez que la sustancia se toma. Este es el fenómeno del deseo imperioso. Observe lo diferente que es esto de la definición convencional y tal vez médica de un adicto donde la cantidad, el exceso es la característica que lo define. El Libro Grande dice claramente que la cantidad no es la característica que define a un alcohólico. La característica que lo define es la incapacidad de detenerse una vez comienza a ingerir alcohol. 

  Para los comedores compulsivos la verdadera pregunta es si tienen el fenómeno del deseo imperioso una vez empiezan a consumir ciertos alimentos. Esto explica porqué algunas dietas y algunos programas para bajar de peso funcionan para algunos, pero no para comedores compulsivos sin remedio como nosotros. Los comedores compulsivos no podemos retomar con moderación los alimentos de atracón pues estos alimentos despertarán al fenómeno del deseo imperioso y se producirá el rebote de peso. Hay otro aspecto que es la obsesión mental, pero ahora lo que hemos discutido es el fenómeno del deseo imperioso. 

 Es hora de abstenerse de esos alimentos y comportamientos que causan nuestro deseo imperioso. 

Estas son algunas preguntas que necesitamos contestar:

 – ¿Cuáles son mis historias de comer en exceso?

 – ¿Tengo el equivalente de un galón de helado o una piel de ganso o una enorme bolsa de papas fritas y me como todo el recipiente o toda la bolsa?

 -¿He experimentado momentos en los cuales no importó qué tan grande era  mi deseo de parar de comer? No pude parar. 

 – ¿Hay ciertos alimentos que una vez empiezo a comer me resulta casi imposible parar?

 – ¿Hay ciertos alimentos que no puedo imaginar dejar de comer para siempre?

 – ¿Hay algún patrón de cuándo como en exceso? 

 – ¿Hay ciertas horas del día o ciertos tipos de situaciones en las que encuentro que no puedo dejar de comer? 

 Estas son preguntas importantes que necesitamos contestar con honestidad rigurosa. 

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